En un pueblo llamado Pesillo, donde las montañas parecen tocar el cielo y las flores bailaban con el viento, vivía una niña llamada Dolores. Fue una niña cariñosa y tenía un sueño muy especial.
Dolores soñaba con aprender a leer y hablar en español porque su pueblo tiene un idioma diferente, el kichwa y no conocían de sus derechos.
Años más tarde, murió su padre y a pesar de la tristeza siguió en busca de su sueño. Viajó a Quito, capital del Ecuador, donde trabajó con una familia que sin pensarlo le enseñó a hablar y escribir en español; ella logró cumplir su sueño especial y creyó que también su pueblo debería aprenderlo.
Dolores regresó al pueblo mágico de Pecilio con emoción y valentía, decidida a hacer realidad su siguiente sueño, el de llevar la educación a su pueblo. Con esfuerzo y dedicación trabajó incansablemente para fundar una escuelita donde niños y adultos hablen y escriban en español para conocer sus derechos. No fue facil pero logró lo prometido.
Mayerli Angulo
(Estudiante de Comunicación)
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